Auditoría social

Fracking en San Luis Potosí

Fracking en San Luis Potosí.

El Fracking o fracturación hidráulica es una técnica invasiva usada para extraer hidrocarburos como el petróleo y el gas que se encuentran atrapados en rocas poco permeables a grandes profundidades, de 3 a 5 mil metros. Para llevarlo a cabo, se perforan pozos y se instalan tuberías por las que se inyectan, a grandes presiones, enormes cantidades de agua, arena y una mezcla de productos químicos que fracturan la roca para liberar el gas y el petróleo. Al romper la roca se liberan los combustibles junto con el agua contaminada por los químicos.

Al extraer los combustibles el agua es “tratada” y devuelta al subsuelo, lo que contamina gravemente tanto el agua como el suelo; poniendo en riesgo la salud de la población. Para fracturar un pozo, por medio del fracking, se necesitan entre 9 y 29 millones de litros de agua (que equivalen hasta 2900 pipas). Por cada fractura hidráulica se inyectan hasta 300 toneladas de químicos tóxicos y se liberan elementos radiactivos y metales pesados a la superficie. La mezcla de estos desechos es sumamente peligrosa para la sustentabilidad de la población.

El fracking es un proceso bastante nocivo y a corto plazo para la obtención de un recurso no renovable. La vida de un pozo es corta, dura por 6 años aproximadamente, hay que perforar constantemente para mantener la producción, Arrasa con el suelo y el agua de grandes extensiones territoriales, ambas condiciones necesarias para la vida en cualquier región. Además se afectan los derechos a la salud, a la alimentación, al uso del agua, al medio ambiente sano, al territorio, los derechos de los pueblos y a la consulta.

El fracking requiere hacer juego con todo un proceso de producción, traslado, almacenamiento que libera gas metano, aumentando las consecuencias del efecto invernadero. A través del fracking se contamina el agua con metales pesados dejándola inservible para el uso y consumo, y se aumenta el riesgo de temblores en la zona perforada.

Algunas de las principales afectaciones socio-ambientales son:

  • Menor cantidad de agua disponible.
  • Contaminación irreversible de las fuentes hídricas.
  • Contaminación del ganado que luego se usa con fines de alimentación.
  • Impactos sobre la salud de la población: cáncer, mutaciones, afectaciones al sistema endócrino, alergias, daños al sistema nervioso.
  • Sismos generados por la acción humana, afectaciones a otras actividades económicas como ganadería, agricultura y turismo.
  • Deterioro de las vías de comunicación.
  • Cuando se evapora el fluido resultante, los agentes cancerígenos van al aire o quedan en el suelo.
  • Exclusión de la población afectada en los procesos de toma de decisiones.

Este tipo de prácticas nos obliga a preguntarnos si es correcto extraer combustibles fósiles cuyo uso genera efectos adversos para el ambiente, en vez de impulsar el uso de energías renovables o invertir en otras alternativas. A cambio de lo que se extrae se pierde para siempre la calidad del suelo y el agua en la región, además de los daños para las culturas y los ciudadanos que tendrán que vivir con ello.

Los acuerdos para uso del suelo se hacen entre representantes gubernamentales y de las empresas, dejando de lado la participación de las comunidades afectadas, esto en momentos posteriores repercutirá en los problemas de agua de las regiones que usan las mismas fuentes hídricas. Los efectos adversos del fracking y las turbias condiciones en que se dan los arreglos, han ocasionado una gran oposición por parte de la población afectada. A pesar de que los pobladores en los lugares que han sufrido los efectos del fracking en Estados Unidos y Canadá han advertido de los peligros para la salud y la sociedad, no se ha dado difusión a sus advertencias o han sido ignoradas por las autoridades mexicanas.

Las autoridades que se han coludido para dar preferencia a fines extractivos comerciales, y que han pasado por encima de los intereses y derechos de las comunidades locales que se logran identificar son: Petróleos Mexicanos – PEMEX (con la prioridad legal en materia de hidrocarburos), Secretaría de Energía (encargada de las concesiones energéticas), la Comisión Nacional del Agua – Conagua (encargada de las concesiones de agua), la Secretaria de la Defensa Nacional – Sedena (que otorga el permiso para el uso de explosivos) y los cabildos municipales (encargados de gestionar el cambio de uso de suelo).

Los estados que actualmente se ven amenazados por el fracking en México son: Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas, Veracruz, Hidalgo, Puebla, Chiapas, San Luis Potosí y Oaxaca. Mientras que los municipios de San Luis Potosí en mayor peligro son: Ébano, San Antonio, Axtla de Terrazas, Tamuín, Tanlajás y San Vicente Tancuayalab. Específicamente las comunidades que han alzado la voz por ser afectadas son: autoridades comunales, ejidatarias y pobladores de dichos municipios, la iglesia católica (Juan Jesús Priego Rivera, vocero de la Arquidiócesis Potosina), el sector empresarial (presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana- Coparmex -Jaime Chalita Zarur), la comunidad de Chilimalaco y la sociedad civil en general.

El 9 de agosto de 2018 se reunieron miembros de comunidades indígenas afectadas en la huasteca por el fracking y se manifiestan en la Plaza de Armas de la capital del Estado, marcharon hacia el Congreso del Estado y entraron al recinto para exigir a sus representantes que hagan valer sus derechos como ciudadanos, que se realicen y tomen en cuenta las consultas ciudadanas como marca la ley para poder llevar a cabo este tipo de procedimientos; la primera respuesta vino de un par de diputadas electas que entran en funciones el mes próximo, quienes han decidido apoyar su causa; horas después salieron algunos diputados que gestionaron darles un lugar para audiencia, con la promesa de encontrarse con el gobernador Juan Manuel Carreras para tener un dialogo al respecto.

Las peticiones por parte de quienes se manifiestan en contra del fracking en la huasteca potosina en esta ocasión van en torno a lo siguiente:

  • Que sea escuchada la oposición de los pueblos y comunidades originarias contra el fracking.
  • Hacer un reclamo por no ser considerados para la consulta energética y la autorización del fracking.
  • Hacer una declaración de zona de reserva a Tanlajás y toda la huasteca potosina.
  • Sensibilizar a la población capitalina para considerar al fracking como una problemática que afecta a toda la ciudadanía.
  • No permitir el paso de explosivos.

 

Referencias Bibliográficas:
Alfredo Valadez Rodríguez, “La Comisión de Hidrocarburos ya aprobó proyectos en San Luis Potosí”, en La Jornada.com.mx, del 7 de agosto de 2018, disponible en: http://www.jornada.com.mx/2018/08/07/estados/024n1est?partner=rss
Alfredo Valadez Rodríguez, “Rechaza Pemex que tenga proyectos de fracking en San Luis Potosí”, en La Jornada.com.mx, del 7 de agosto de 2018, disponible en: https://www.jornada.com.mx/2018/08/07/estados/025n2est
Yolotzin Rivas, “Autorizaron explorar y extraer hidrocarburos en la Huasteca”, en RegionValles, del 26 de julio de 2018, disponible en: https://www.regionvalles.com/autorizaron-explorar-y-extraer-hidrocarburos-en-la-huasteca/
Códio San Luis, “Ejército y policía custodian inicio del Fracking en la Huasteca”, en Código San Luis, periódico en línea, del 24 de julio de 2018, disponible en: http://www.codigosanluis.com/inicio-fracking-huasteca/
“Di NO al fracking en México” de Alianza Mexicana contra el Fracking (2015), video disponible en https://www.youtube.com/watch?v=V_PC9etjRqc
“Iglesia n Contra del Fracking” de CN13 Noticias (2018), video disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=1xcF5jOCeLY
“Preocupa a empresarios el Fracking en la Huasteca” de CN13 Noticias (2018), video disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=80S0mwiSUkw
Marcha contra el fracking en San Luis Potosí capital, 9 de agosto de 2018, 10:00 en Plaza de Armas.

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